List of emotions

In the end you always run away because you are, indeed, running from something.

That is a truth I’ve always ignored. I always wanted to believe I loved to travel, that I loved to wander, but in the end, it didn’t matter where I went, I was happy because I was not here.

I wanted to believe I was a wanderer, but I was just lost, looking for a home.

I wanted to believe I loved to sleep, and dream with other worlds, but in the end I wished that was my reality, any of them.

I never accepted that I loved the feeling of any pillow that wasn’t mine. Accept that the shadows that visit at night, in the end, made me want to go with them.

that the pain stops my hands from writing, just when I have so much to say…

That my body has been screaming of pain my whole life, and I was still pursuing an illusion. And I fight to remain here, while my body is dying, asking to let it go.

That the blood accumulates in my brain blocking everything I should say and making it everything I should not feel.

How sad to see your body drying, how your heart accelerates and breaks and your soul slowly turns off.

When you know there’s no more choices, it’s just you, in the constant fight, until one of the two prevails.

 

Sad is to see how little by little you start taking the darkness, until you become part of it.

Because if you stop the little bird from going out of the nest, with time, it will wonder if it can fly.

How do you accept that the person who can help you the most, is the one who hurts you the most?

How do you accept that you are no victim of the circumstances, but creator of it?

At what point of the sea, when you can no longer see the shore, you decide to stop fighting?

You decide to watch the horizon, and just, float to your destiny.

With the salty flavor in your cheeks, and your eyes already lifeless, feeling how your feet are the first to give up. Those who gave you so much happiness, those who helped you to see so much, those who got excited for every new adventure, How to accept they’re already tired?

And you make a list of emotions, of those you’re feeling, those you can’t identify, and those you’ve never felt.

And maybe, for some souls, there are no second chances, there is no regret, but their destiny is assigned long time ago. Or maybe this is the result of covering the lack of motivation, the mistakes of an easy life.

And you fought all your life to make your own path, and that only took you to a dead end, in which if there is a future, will not be your creation.

Because it is a ver sad thing to restrain a soul that has always run away, but sadder to let it free, because a wanderer soul does not know where is going nor what it looks for. it is a conformist that goes around escaping its fights, its mysteries and its shadows. That goes around, destined to always travel with the heavy backpack of guilt, without ever the chance of return.

And maybe will meet somebody who says to leave its backpack, to change the route, only to realize it is already too late for its soul, that it shall keep going, resigning to the feeling that it has already lived what was meant for it, that the chances has run out and only has left, its eyes to watch from far and its mouth, already tired, with only one word in its brain, “sorry”.

A soul that has never met happiness, its shape or its colors, and no matter how much it tries, it’s meant to hurt, to contrast stars and shoot angels.

A soul that rather prefers to go north, where the ice meets the horizon and the earth of the summers turns black.

Where maybe, an ocean away, could see from far, and be at peace, peace of no longer, being able to hurt.

 


Spanish

 

Al final siempre huyes para escapar de algo.

Es una verdad que siempre había ignorado.

Siempre había querido creer que me gustaba viajar, que me gustaba conocer, explorar, pero al final, no importaba a donde fuera, yo era feliz porque no estaba aquí.

Siempre había querido creer que era aventurera, pero resultó que soy nómada, y estaba en busca de un hogar.

Siempre había querido creer que me gustaba dormir, soñar con otros mundos, pero en el fondo deseaba que esa fuera mi realidad. Cualquiera de esas.

Nunca había podido aceptar que amaba la comodidad de cualquier almohada que no fuera la mía. 

Aceptar que las sombras que me visitan de noche, en el fondo, me provocaban ir con ellas.

Que el dolor frena mis manos de escribir, justo cuando tengo tanto que decir…

Que mi cuerpo ha estado gritando de dolor toda una vida y yo seguía aquí aferrada a una ilusión.

Y lucho por estar aquí mientras mi cuerpo convulsiona, pidiendo a gritos que le deje ir.

Que la sangre se acumula en mi cabeza bloqueando todo aquello que debería decir y dejándolo en todo aquello que no se si debería sentir.

Que triste ver cómo tu cuerpo se desgasta, como tu corazón se adelanta y se frena, y como tu alma lentamente se apaga.

Cuando sabes que ya no quedan remedios, que ya es solo tú, en la lucha constante, hasta que uno de los dos ya no pueda más. 

Triste es ver cómo poco a poco te vas acostumbrando a la oscuridad, hasta volverte parte de ella.

Y es que si le prohibes al pajarito salir del nido, al cabo de un tiempo se preguntará si verdaderamente nació para volar 

¿Cómo aceptar que la persona que más podría ayudarte, es la que más te lastima?

¿Cómo aceptar que no eres víctima de tus circunstancias, mas bien, creadora de éstas.

¿En que punto de la marea, cuando ya no logras ver la orilla, decides dejar de luchar?

Decides contemplar el horizonte y solo, flotar a tu destino.

Con el sabor a sal en tus mejillas, y tu ojos ya sin vida, sintiendo como tus pies son los primeros en rendirse. Esos que te dieron tanta alegría, esos que te ayudaron a conocer tanto, que se emocionaban por nuevas aventuras, ¿cómo aceptas que ya están cansados?

Y haces una lista de emociones, de aquellas que sientes, aquellas que no identificas, y aquellas, que no lograste sentir.

Y es que, tal vez, para algunas almas, no existen segundas oportunidades, no existe el arrepentimiento, mas su destino está marcado desde hace ya mucho tiempo.

O tal vez, sea este el resultado de cubrir la ausencia de motivación, los errores de una vida fácil.

Que luchaste toda una vida para decidir tu camino, y eso solo te llevo a uno sin salida, que si existe un futuro, no será por creación tuya.

Porque no creo que exista cosa mas triste que apresar un alma que siempre ha huido. Pero más triste es dejarla libre, porque el que huye, nunca está seguro de hacia donde va, o que es aquello que busca. Es un conformista que va por la vida escapando de sus luchas, de sus misterios y de sus sombras.

Que va por ahi, destinado a viajar siempre con su pesado equipaje de culpa, sin posibilidad alguna de regresar a su origen.

Y tal vez se encontrará con quien le diga que deje su equipaje, que cambie su ruta, para luego darse cuenta que ya es muy tarde para su alma, que debe seguir avanzando, resignándose al sentimiento de que ya vivió lo que le correspondía, que ya se acabaron las oportunidades, y sólo le quedan sus ojos para ver la vida desde lejos, y su boca, ya cansada, tiene solo una palabra en el almacén, ¨Perdón¨.

Un alma que nunca ha conocido la alegría, su forma o sus colores, que por más que intente, está destinada a hacer daño, a opacar estrellas y dispararle a ángeles. 

Un alma que prefiere, alejarse al norte, donde el hielo choca con el horizonte y la tierra de los veranos se torna negra.

Donde tal vez, alejada por un océano, pueda ver desde lejos, y estar en paz, en paz de no poder ya, hacer más daño.

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